Lima (Peru.com).- El general en retiro, Héctor Jhon Caro, quien fue jefe de la Dirección contra el Terrorismo (DIRCOTE) durante los años 1990 y 1991, conversó con Peru.com y se mostró preocupado por la metamorfosis de Sendero Luminoso (SL) en los últimos años, la cual lo estaría llevando a convertirse en otro grupo de criminales mercenarios como las FARC de Colombia.
En la entrevista que sostuvo con el portal de todos los peruanos, Jhon Caro criticó la forma como se lucha contra el terrorismo en los Valles de los ríos Apurímac y Ene (VRAE), la cual, genera inseguridad en las fuerzas policiales y militares y podría provocar una rebelión.
Sin embargo, el general, quien tiene en su haber la captura de Emilio Antonio Díaz Martínez, según explicó, el número dos de SL en los 90, se mostró seguro de que aplicando una política integral en el VRAE se podrá acabar con el narcoterrorismo antes de que se vuelva una fuerza más letal.
¿Cuál es su impresión de estos continuos ataques narcoterroristas en el VRAE?
(Estos ataques) Dan una clara lectura de que Sendero Luminoso todavía subsiste gracias a un apoyo logístico y económico del narcotráfico. Esta gente que ataca, se ha transformado de lo que antes era Sendero, desde el punto de vista eminentemente ideológico y que luchaba con una guerra armada, cuyo objetivo era la toma del poder. Hoy a este grupo ya no le importa el poder y ya no tiene la ideología de (Abimael) Guzmán. Hoy son mercenarios que utilizando la tecnología, técnica y estrategia provocan el terror, que es un medio y no un fin, una forma de humillar y causar zozobra a los miliares y policías.
¿Considera que lo que hay en esa zona son remanentes del terrorismo?
Los que están en el VRAE son nuevos terroristas, nuevos jóvenes.
¿A qué apuntan estos nuevos terroristas?
A vivir bien, pero tienen un rezago de una ideología que dicen (a los pobladores del VRAE) “nosotros luchamos por ustedes porque ustedes estaban abandonados” y bajo ese argumento los alientan a sembrar coca. Es más reciben apoyo directo de los narcotraficantes y con ello, se vuelven como hermanos de los campesinos. En ese escenario la parte fea es la del Estado, que a través de la Policía y las Fuerzas Armadas son vistos como los enemigos. Por ello se necesita una amplia acción social sobre todo y a través de un esfuerzo político y una voluntad clara y económica.
¿Si el terrorismo y narcotráfico están tan ligados porque se combaten por separado?
La lucha del narcotráfico y terrorismo se separa porque no hay una política integral. Desde un escritorio de Lima no se puede hacer una política. Esa gente es muy pobre, a esa gente Sendero les dice que los va apoyar y los va a defender, por eso tienen más aceptación y arraigo.
¿Qué debería hacer el Estado?
Uno de los errores del Estado es que no dimensiona el peligro de esta situación. No dimensionan las consecuencias que puede generar. Hoy 14 muertos significan una inseguridad para los Policías y militares y eso puede traer consecuencias.
¿Qué consecuencias?
Una de las consecuencias puede ser una suerte de rebelión entre las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Si veo que mis compañeros están muriendo y veo que a mí me puede ocurrir lo mismo, ellos pueden escoger ir y no participar en la misión, patrullas o campañas. Existe la desmoralización y eso es culpa del Gobierno.
¿Usted cree que por esta falta de importancia estaría enviado gente con poca experiencia al VRAE?
Esa es una prueba, no se trata de mandar hombres por mandar, se trata de enviar un equipo que sepa luchar. Los soldados que van a la selva deber ser preparados que han vivido en ese lugar, nativos, esos son los que saben caminar en la selva, que aceptan el clima y pueden solucionar problemas.
La táctica de Sendero Luminoso ahora es llegar con su discurso a la gente cocalera, a decirles que los están protegiendo y que los malos son los militares y los policías.
¿Qué opina del Plan VRAE?
El plan VRAE solo es un bello discurso, bastante completo, pero que en la práctica no ha funcionado porque no ha existido la voluntad política, es decir el querer hacer y entregar una asignación presupuestal. En el Plan VRAE lo único que han hecho es soltar a los policías y a los militare, pero eso no es todo, no se ha fortalecido la parte política y social. El pueblo necesita en esa zona sentir la presencia del Estado.
Cuando las autoridades decomisan los insumos que utilizan los narcos para producir la coca, paran un camión e incautan barriles de estos productos, ellos (los terroristas) se quedan muy heridos y por ello salen a matar. El Gobierno es culpable de eso ¿Por qué no ponen una medida fuerte en el control de esos insumos para la fabricación de cocaína?.
En el Perú hace 10 ó 20 años atrás solo se producía hoja y pasta básica de cocaína, hoy producimos clorhidrato de cocaína de gran pureza que compite con la producida en Colombia.
¿Considera que el Estado está ganando la guerra contra el narcoterrorismo?
Tenemos la obligación de ganarla, si no queremos un país invadido como las FARC de Colombia. Desde ahora mientras esa ramita todavía esta pequeña podemos sacarla de raíz. Todavía podemos erradicarlo, pero nos arriesgamos a que ocurra a lo que está ocurriendo en Chiapas, en México y a imagen y semejanza de lo que ocurre en Colombia, entonces si va a ser muy difícil de erradicar. Cuando comiencen a secuestrar, entonces ya no se les va a poder disparar así nomás. ¿Qué pasaría si en vez de matar a 15, secuestran a 15? ¿No sería otra FARC como en Colombia, que tienen secuestrados a cientos?
El Perú a través de su Estado debe poner toda su fuerza y exterminar definitivamente terminar esta situación, pero no lo hace y Alan García tiene este antecedente, en su época (primer gobierno) se fortaleció Sendero Luminoso y (García) lo dejo al próximo gobierno, ahora nuevamente se está fortaleciendo igual como dice, “dejar hacer, dejar pasar, termino mi gobierno y me voy”.